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::: "Julieta Grande, cuenta sus experiencias..."
Es una sección en nuestro sitio web en donde encontrarán diferentes situaciones que nos identifica a todos los que padecemos MG; con una visión alegre de las circunstancias comunes de la vida diaria, y aquellas, que no lo son. Pero siempre, enfocadas a esperanzar esta vida que nos ha tocado...
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Hogar Dulce Hogar
En esta oportunidad, me pareció una buena idea hablar de las costumbres que debemos debe adoptar en nuestro propio hogar, para que éste sea confortable y no pase a ser nuestro enemigo.
Como les conté en Tiempo de Informar de Junio; estoy recién casada; y como tal, no poseo gran experiencia para las tareas domésticas. Estoy empezando a aprender a moverme en mi propio mundo, ya que vengo de un hogar en donde tenía casi todo servido. En mi casa de soltera, si no llegaba a alguna cosa en la alacena, alguien venía y la tomaba por mí. Ahora que somos mi marido y yo, y él trabaja durante todo el día fuera de casa, esas cosas servidas ya las he perdido, y no me quedó otra que aprender.
Les quiero contar una experiencia simple que me sucedió como ama de casa; pero que se transformó en toda una misión.
Era la hora del almuerzo y decidí agarrar una gaseosa que estaba en la heladera para tomarla en la comida. Cuando intento abrirla me doy cuenta que ALGUIEN anterior a mi (somos dos, no hay duda que fue mi marido) la había cerrado con una fuerza bruta que ni con mil mestinones podría abrirla. Pero a mi misma me dije: no me va a ganar !!. Intenté con un repasador, intenté, intenté y todo en vano.
Luego seguí con mi misión ya armadacon una pinza, pero esta no era tan grande y no llegaba a tomar la tapita, por lo que terminó otra prueba fracasada.
Hice memoria, y me acordé que poniendo la tapa sobre el marco de una puerta para fijarlo y la haciendo girar la botella, se abriría por presión. Intenté, en todassssssssssss las puertas de mi casa, las dejé marcadas a todas. La movía, la giraba, la subía y la bajaba, y nada!
Parecía una escena de una película muda de Chaplin, me faltaba sólo la musiquita de fondo y yo moviéndome de lado a lado con la maldita botella cerrada (muy cerrada) en la mano.
Por supuesto que NO LOGRÉ ABRIRLA y debí esperar a que llegara mi querido marido para que la abriera en tan solo una milésima de segundos; mientras que yo perdí toda la tarde intentando hacer lo mismo en vano!!
Estas y otras vivencias parecidas, como llegar a la alacena y su altura, (Dios no me favoreció demasiado ya que me regaló tan sólo 1.50mt. de altura, sí, tan solo eso
imagínense a dónde puedo llegar ) son experiencias y desafíos cotidianos que decido tomar con alegría , y sola!
Me las ingenio y recurro al uso palos largos, cucharas de madera y todo lo que esté a mi alcance que pueda ser de gran ayuda para alcanzar lo que parece inalcanzable en mi propio hogar.
Y bueno
éstas son las cosas nuevas que me tocan vivir en esta etapa de mi vida, que cuando estoy bien las aprovecho y cuando estoy más o menos me llevan a saber pedir ayuda y esperar a mi marido!
Los espero en el próximo boletín, para seguir compartiendo las experiencias de nuestras vidas y aprender a tomarlas con un poquito de gracia y buen humor.
¡Un saludo cordial a todos! ¡Hasta la próxima!
María Julieta Grande
mjuligrande@hotmail.com
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