|
|
|
::: "Julieta Grande, cuenta sus experiencias..."
Es una sección en nuestro sitio web en donde encontrarán diferentes situaciones que nos identifica a todos los que padecemos MG; con una visión alegre de las circunstancias comunes de la vida diaria, y aquellas, que no lo son. Pero siempre, enfocadas a esperanzar esta vida que nos ha tocado...
|
Un vestido y un amor
Llevo 8 años conviviendo con la enfermedad y son MUCHOS los episodios vividos que me han enriquecido el alma, durante todo este tiempo. Afortunadamente, ahora, puedo contárselas a cada uno de ustedes, para que a su vez, se sientan reflejados en algo, poco o mucho de lo que les contaré a continuación en cada ocasión.
Hay ciertos momentos de nuestra vida que quedan grabados en la retina, como algunas caídas, anécdotas y otras experiencias que nos brinda esta bendita enfermedad, la Miastenia Gravis.
Volviendo al tema de esos momentos imborrables, yo les pregunto ¿quién no se ha caído alguna vez en la calle y, ahora mirándolo a la distancia, se ríe de su propia caída...? Al menos YO puedo reírme de algunas!! Trato siempre(mientras pueda, no es fácil) reírme de mi misma y de mis vivencias.
De las famosas caídas callejeras, hay una que la tengo BIEN grabada. Era una tarde calurosa de Buenos Aires, en la que sólo se escuchaba el sonido de las chicharras, y se me ocurrió salir a comprar algo a la LIBRERIA que quedaba a la vuelta de mi casa (ya no recuerdo que era, creo que lo SUPERO EL HECHO).
Me acuerdo que llevaba puesto un solerito de verano que me encantaba, era fresco, de algodón, corto, floreado...o sea, perfecto para ese día en que el sol ataca a quien sale a la calle.
La cuestión es que me puse un par de sandalias, por supuesto taco bajo, que NO eran de las mas cómodas, esas que te calzan pero a la vez no, te aprietan pero se te salen....las mujeres me entenderán....en fin, ME LAS PUSE PARA SALIR SOLA A LA LIBRERÍA!!! De mi casa salí caminando dentro de todo, bastante bien, pero al llegar a la esquina, mis tobillos no aguantaban el tire y afloje de las SANDALIAS y mi andar pasó a ser parecido el de un rengo, un fracturado, o esquivando pozos, ese andar nuestro que nos caracteriza cuando las fuerzas van cayendo...pero mi fin era llegar a la LIBRERÍA.
A unos 10 metros de llegar a la META, pasó lo que siempre nos pasa, cuando las piernas no nos dan más y los tobillos se doblan de nada, y no olvido que la calle no me ayudó en nada, baldosas flojas y otros pozos que debía esquivar. Pero en un segundo, DE GOLPE! Me vi con la cara (y los dientes) pegados a ESAS baldosas!!! El lindo solerito de verano lo tenía en la nuca, o sea, e la cintura para abajo nada me cubría y el ZAPATO a 3 metros de mí. Atine a levantar la mirada y LA VI!! LA LIBRERÍA, finalmente estaba CERRADA!
Miré a mí alrededor, para ver quien podía darme una ayuda en semejante caída, pero con los 40 grados de calor, quien iba a salir?!!?!? Solo yo y mis zapatos...
Logré levantarme con ese temblor que nos queda después de cada caída y arrastrada logré llegar al zapato. Me senté a un costado para esperar que el alma vuelva al cuerpo y con paso lento...BIEN LENTO, pero seguro, retorné a mi casa.
Entre paso y paso, por supuesto a 2 cm. de la pared,¡de ahí no me separaba!, Algo así como caminar por un campo minado, un paso y terror! Tan solo una frase me daba vuelta en la cabeza y me decía: ¡¡ESE PAR DE ZAPATOS NUNCA MAS ME LO VUELVO A PONER!! o mejor dicho nunca más salgo un día de verano en plena tarde acalorada...
Sin comprar nada, con las manos vacías, un labio un poco roto, un vestido volátil y una nueva experiencia en CAIDAS CALLEJERAS.
María Julieta Grande
mjuligrande@hotmail.com
Click para volver a índice todas las notas
|
|
|
1988 - 2011
CUMPLIMOS 23 AÑOS DE COMPROMISO Y DEDICACIÓN
|